Restaurante Salvaje

Restaurante Salvaje
c/ Resolana. Sevilla.


El Restaurante Salvaje se ubica en una antigua nave industrial en el centro de Sevilla. Un edificio de grandes dimensiones, que en sus primeras crujías ocupa el bajo de un edificio de viviendas, pero que al fondo gana en altura, revelando una composición fabril de principios del siglo XX, con cerchas y pilares de hierro forjado, lucernarios y una entreplanta. Un espacio que el cliente quería flexible y versátil, capaz de funcionar como un bar de tapas casual, pero también como un contenedor para presentaciones o celebraciones de gran formato.

 

Se decidió dividir el restaurante en tres espacios diferentes: bajo las viviendas, un bar de tapas con barra generosa y un oficio de dimensiones reducidas; en la primera parte de la nave, un restaurante que gravita alrededor de una gran barbacoa; y en la entreplanta, una zona con reservados, preparada para acoger a reuniones de gran tamaño. Todas estas áreas se unifican mediante el uso de estanterías de gran formato repletas de plantas. Estructuras livianas y de gran transparencia, que acotan el espacio para crear zonas íntimas, al tiempo que aportan colorido y frescor al ambiente general.

 

Es precisamente el diseño de estos elementos, en apariencia fuera de escala, el que aporta una unidad conceptual al espacio y equilibra las alturas que tiene el edificio en sus distintas zonas. Pero también aumenta la versatilidad del restaurante, ya que su reorganización permite crear diferentes módulos de ocupación, en los que caben desde la cena íntima hasta la celebración multitudinaria: cientos de posibilidades a partir de unos pocos elementos. La iluminación diseñada contribuye también a ese equilibrio de alturas, ya que al situarse en un plano intermedio acota la zona destinada a los comensales y la separa de las cubiertas del edificio, que quedan en penumbra, preparadas para que en el futuro se puedan colocar proyectores de mapping. Una solución que dotará el espacio con muchas más posibilidades.

 

La intervención se completa con varios murales de gran formato, realizados por Bigote Sucio, y elementos tipográficos diseñados por Seleka Muñoz, que inciden en la relación con el arte urbano que los propietarios del local ya comenzaron en su proyecto anterior, Sal Gorda.